viernes, 22 de agosto de 2008

Disección humana

Hay autores que sorprenden, enamoran e invitan a una continua reflexión. Eladio Mendieta (Buenos Aires, 1979) vuelve a lograrlo en este pequeño relato publicado por entregas este invierno en la prensa de su país, galardonado con el premio "Vossíquesabés" y ahora publicado por Ferst en una cuidada edición.
Cinco amigos se reunen después de mucho tiempo en el reformado bar de su infancia para intentar poner al día lo que la distancia fue atenuando. Ellas y ellos charlan amistosamente ante jarras de cerveza y una tapa de olivas.
Todo parece ir sobre ruedas hasta que queda una única aceituna.
Es entonces cuando asistimos a un giro en el relato, que pasa a ser contado en primera persona por la propia aceituna, que va diseccionando las reacciones de cada uno de los amigos desde el momento en el que todos se dan cuenta de que es la última del plato.

Tensiones, deseos, envidias, frustraciones, vuelven a surgir alrededor del verdoso espectador. Todos la quieren y por diferentes circunstancias no se la comen. La aceituna se siente deseada y despreciada a la vez. ¿Es acaso diferente de las demás? El "estigma de la última aceituna" será el eje por el que las conversaciones posteriores llevarán a un clímax inesperado.

Eladio Mendieta, el gran mago de la psicologia, conduce al lector por caminos donde el sentido común y la negación de nuestra propia dicotomía subyacen más allá del desconcierto. (7/10)

(Gracias al amigo David Fozornia por enviarnos un ejemplar).

LA ÚLTIMA ACEITUNA. Eladio Mendieta. Editorial Ferst. 88 págs. 9 €

9 comentarios:

JRSolera dijo...

De los cinco amigos, la postura de Patrocinio me parece insustancial; la de Marcial, adecuada; la de Walter Pío, poco meditada; pero las de Héctor y Candelario son ciertamente, de una claridad y conocimiento profundos. Mi enhorabuena al corrector de estilo de este texto por el esmerado trabajo realizado.

John F. Absolut dijo...

El problema del corrector de estilo estimado jrsolera es que convirtió a Patrocinia y Candelaria en hombres, cuando en el original disponen de otro sexo.
No se entiende de esa forma el manoseo de pechos que recibe Candelaria de forma disimulada por parte de Walter Pío (bueno, entender se entiende igual, pero en el original los senos de Candelaria son como los de las novelas de ciencia ficción de Clark Carrados, voluptuosos, redondeados y turgentes).
Exceptuando ese fallo sin importancia, hay momentos grandiosos en el relato. Y ese final (por favor spoilers no) absolutamente hilarante que me recordó por momentos a la escena del camarote de los Hnos. Marx.

Lo que no quedó muy claro en el libro es si la aceituna era con hueso o rellena de anchoa.

Mario dijo...

Me voy a la Fnac a comprarlo, mañana prometo comentarlo.....

de la Loma dijo...

Este libro me ha gustado...tal vez hemos visto una pelicula parecida...tal vez hemos vivido en nuestras carnes esta historia...es previsible...pero nos hace plantearnos como somos..

Armidas dijo...

En respuesta a John f. absolut, y quizas adelantandome al curso de los acontecimientos, he de decir que la aceituna era "con hueso". Esto en parte es deducible porque en el 85% de las cafeterias que pueblan la globosfera los gerentes hacen cálculos nostradamusianos en las maquinas de contabilidad, para rentabilizar hasta la última "pepita", como si de un cuento del far west se tratara.

Aunque en este caso y por esto me adelanto a los acontecimientos, nuestro amigo Mendieta, autor de este ( y otros ) libros, despues de una amena conversación telefónica, ha tenido la deferencia de comunicarme el titulo de su siguiente novela fascicular.

"Anchoa es Castilla"

Una novela de viajes por lo que parece.

Sin más, me despido.

Cat's dijo...

jejeje parece interesante...es que los argentinos ya no sabemos qué sicoanalizar??? jejeje.

vengo directamente a agradecerte la visita a mi rincón. saluditos!!

merilu dijo...

No entendí correctamente este libro (nunca lo hago) pues para empezar, a mí nunca me gustaron las aceitunas. Empezamos primeramente por lo primero que haces nada más ver una aceituna: cogerla. Y te pringas, que para una muchacha tan repunante como yo, ya te echa para atrás. Pero alguna vez que he seguido adelante con el proceso, me la acerco a la nariz y la huelo. Y ahí está el segundo fallo de la aceituna: que huele muy mal. No sólo su color verdoso, que me recuerda al de las ranas más asquerosas que cazaba en mi juventud, sino también su olor, ambas cosas son repugnantes.
Pero llegamos a aquél día en que me atreví a llevármela a la boca....y Dios, qué asco. ¿Cómo le puede gustar a la gente las aceitunas?. Y sobre todo con anchoas (ya relataré la historia de mi odio personal hacia las anchoas en otra ocasión).

Así que resumiendo: no me creo el libro. Así de simple. Lo leí, pero no me lo creí. Es imposible que esa reunión de amigos de la infancia, los relatos de sus éxitos y fracasos, sus alegrías y decepciones, todo eso...tuviera lugar sentados en una mesa alrededor de una aceituna. Además, algo que la gente que ha leído el libro y ha pasado a cometarlo y no ha tenido en cuenta, es que una aceituna no puede pensar, menos describir en primera persona sus sentimientos y pensamientos sobre la gente que la rodea. No hay libro más aburrido que aquél que transcurre con los pensamientos de un solo protagonista, sin diálogos, sólo descripciones...si al menos les hubiesen puesto un platito de manises...

ehpero dijo...

Armidas, espero ansioso esa "Anchoa es Castilla" del gran Mendieta. Recuerdo haberle escuchado una de las veces que vino por España de turismo, de un viaje por La Mancha mientras hacía la "dieta de la anchoa", la única dieta me contaba "que no rima con una segunda frase soez".

delaloma, ¿a qué película te refieres? jeje

Cat's, los/as argentinos/as habéis psicoanalizado a dios el día que se introdujo en la mano de Maradona para palmear ese gol famoso. Sólo por eso, tenéis mi más profundo y sincero respeto. Gracias por tu visita, espero no sea la última.

Merilu, has debido leer uno de los ejemplares que en cada edición, vienen mal de imprenta (todo sabemos que las imprentas imprimen un número determinado de ejemplares defectuosos para crear presencia y calentar los foros), porque solamente el relato salta de manera metaforico-forense a ser contado por la aceituna cuando los amigos se han comido todas las demás.
Pero estoy contigo que donde haya unos frutos secos o patatas fritas ("granel", ya sabes) que se quiten las aceitunas. Es un borrón en la literatura Mendietesca no haber dado cancha a otro tipo de pinchos, y máxime si son con hueso.

Otro tema sería investigar quién fue el iluminado que quitó el hueso de una aceituna y lo rellenó con una anchoa. Algo deplorable.

Mario dijo...

Pues entretenido sin mas, jacarandoso en ocasiones e intrascendente en la mayoría.

Candelario/a pertenece a ese grupo de personajes entrañables, a los que te gustaría quemar en la hoguera y que denotan todas las frustraciones del autor.

Los flashback son de lo poco salvable, y en especial el episodio de la recogida de la aceituna, y como la protagonista casi se pierde toda la aventura.

Lo peor, el inexplicable del final abierto (imagino que para una segunda parte), cuando la mayoría de las intrigas ya estaban resueltas.... dios que mal a sentado "Lost" a la cultura del siglo 21