domingo, 28 de septiembre de 2008

¿Musicalité?

David de Ramón ha mamado la música desde pequeño, sobresaturando su gusto, y tal vez por eso, cuando llega a una cierta edad, decide romper con sus ataduras musicales y lanzarse de lleno a un eclecticismo elitista en el que el Jazz forma parte de su nuevo aprendizaje. El Rock es historia, el Pop un chiste fácil, los clásicos han muerto y los cantautores aburren a las piedras.

Decide sumergirse en el mundo del Jazz buscando pureza y creatividad, llegando a formar su propia banda "DR & the Blue Foz". Las cosas le van bien, recibe críticas tan incomprensibles como sus versiones de clásicos, y los locales se llenan de entendidos de la materia.
Su música es definida como un "arrebatador desmán hacia la espiral ataviada de serpenteante musicalidad", y logra colarse como estrella invitada en certámenes de Jazz de Albacete y Burela.

Hasta que en una revisión rutinaria por unas molestias cervicales le descubren un claro daltonismo musical. David de Ramón no es capaz de distinguir un Fa mayor de un Mi menor, y a partir de ahi la escala musical que maneja es un absoluto caos.

Pero es Jazz.

Sin querer contar mucho más de lo que acontece en las varias historias sobre el personaje que pueblan este libro entretenido como pocos, navegaremos entre el drama, la soledad, el éxito, el daltonismo, el desafine, la crítica, y como no, el (des)amor.

Joaquin Davis es el autor de estas historias, gritos sordos en nuestra propia conciencia, reflejo de algo que nos roza el corazón y reconstruye el alma. Se niega a resaltar la sinrazón de los falsos pedantes, y los coloca en el preciso lugar que merecen: el éxito del olvido. Sublime.

JAZZ TA BIEN!. Joaquin Davis. Desafining Books. 230 págs. 80 €

8 comentarios:

de la Loma dijo...

bueno...imprescindible libro para los amantes de la musica-ficcion. Yo destacaria tal vez dos momentos, la conversacion de David con el crítico Andres Ferrero, cuando le dice "pero es que tu conceptualidad es la anacrusa del maximalismo en clave menor" (tal vez esta frase resume mucho del libro). Y finalmente hay un momento sublime cuando David y Michel Brecker comparten escenario...se miran y se preguntan "¿pero que coño estas tocando" y la musica sigue...

Nino Ortea dijo...

Sin haberlo leído, y sin tener ninguna intención de hacerlo, puedo asegurar que me ha encantado esta jam session creativa.
Sinceramente, creí que Joaquin nunca se atrevería a compartir con nosotros esas experiencias tan secretas que nunca se ha atrevido a vivirlas.
Desde la torre de cristal de mi reconfortante divorcio, y mientras escucho en mi iPod Nano la última revisión que Luis Cobos realiza de los temas más clásicos del supra valorado Charlie Parker (¡Qué majestuoso suena “Now's the Time” con arreglos de pasodoble!) puedo aseguraros, amigos no lectores, que yo también fui un bardo del desamor. Conocí el drama de la seborrea en soledad (a mí lo del daltonismo me parecía tre declassssê) y me bañé en el MAR del olvido.
Tras leer esta reseña que enaltece el absurdo de lo no leído, me relajaré ignorando una de las obras maestras del cine no filmado: “Yazz toi aquí”
Sublimado me quedo.

ehpero dijo...

De Joaquín me quedo con muchas historias, pero el relato donde David de Ramón va estudiando frente al espejo las caras de estreñido que debe poner cuando toca el piano, esos giros de cabeza como diciendo "no, no... no quiero tocar esto", los ojos cerrados, el cuello que parece que va a romperse, es toda una liturgia propia de un genio.

Y cuanto más se confunde de notas y arpegios, más énfasis pone en su pose.

Nino, la mejor versión de "Now's the Time" fue en el concierto de aniversario de los grandes fracasos de Ramoncín, en el que el rey del pollo frito acompañado de Andy y Lucas y Leonardo Dantés acometieron impunemente la susodicha.

Lo tengo en BluRay, ya te lo pasaré un día de estos.

merilú dijo...

El Jazz...¿cómo se puede escribir un libro con el jazz como tema de fondo? ¿Ganas de sacar las perras al lector?. Porque Jazz empieza por "J" y acaba por "Z" y ahí termina toda su singularidad. Nada interesa al Jazz y el Jazz fluye por la venas de quien lo toca. Es una incongruencia.

Sin embargo, he llegado a sentir, disfrutar, maravillarme, incluso llorar más leyendo este libro que escuchando a grandes maestros del Jazz de los años de la depresión como el violinista Stéphane Grappelli o el pianista Art Tatum.
Porque la música retumba en mis oidos, no soporto el jazz, pero leer sobre el jazz es algo mágico, tiene todo el sabor del jazz pero sin el agobio de la música. Lo sientes más dentro de tí, e incluso puedes disfrutarlo estando en el baño.

Hablando ahora del libro, no me imagino a otro autor más capacitado que Joaquin Davis para que nos lleve de exploración por el submundo de esta música tan singular.

Dicen que muchas de las experiencias vividas por el protagonista del relato, David de Ramón, son autobiográficas, pero leyendo el libro no queda claro si se refieren realmente a Joaquín o a David, pues los dos se comportan de formas muy parecidas, uno en el mundo real y otro como personaje de un libro de ¿ficción?.

Este libro también es un descubrimiento de una de las enfermedades del siglo que viene, el Daltonismo Musical, iniciado principalmente por unos dolores en las cervicales, o "latigazo cervical", una lesión de los tejidos blandos del cuello, que también se denomina distensión o torcedura del cuello.

Esto hace que el protagonista, cuando está interpretando alguno de sus temas, no pueda girar la cabeza para ver la reacción del público, con lo cual nunca llega a percibir si está siendo apreciado como artista. Y eso le duele, más que en las cervicales, en el alma. Y eso, amigos....eso es Jazz...

de la Loma dijo...

Tengo que matizar que sobre el daltonismo musical hay varias teorias. En un librito de poemas escrito por Julio Covarrubias (gran amante del jazz,poeta, flautista, y daltonico confeso), escribia defendiendo a su querido jazz y atacando a los amantes del pop.

prefiero mi daltonismo
y escalar sobre el abismo
de alguna escala de blus
que machacar los oidos
con sonitos conocidos
de tachun, tachun,tachun

merilú dijo...

Por supuesto que me he leído los poemas de Julio Covarrubias, sobre todo los de su etapa como disléxico cervical, cuando no sabía muy bien qué corriente poético-musical tomar. ¿Quién te pensabas que era?. Yo, si no es con conocimiento de causa y efecto, no escribo sobre un tema, por eso no habéis visto ningún comentario mío en la reseña de "El culo, ese conocido". Con un culo perfecto, nada había que pudiera yo aportar salvo envidias.

A lo que íbamos, me gustó mucho que aportaras ese pequeño poema de Covarrubias de su etapa más loca, la conocida como "Onomatopeyismo Cultural Cervical", pero me gustaría, si pudieras, que hicieras referencia a alguno de los poemas de su última y gran obra "Poemas no para daltónicos", ya que el muy cabrón escribió todo el libro en color Verde y nunca he podido leerlo.

de la Loma dijo...

Gracias Merilu por darme cancha y dejarme esgrimir un poco de mi sapiencia sobre la poesia contempoflostica.
Si de algo podemos calificar a Covarrubias es de prolifico y ciertamente obsesionado con el color verde...como muestra esta pequeña composicion que pongo para tu deleite..

"De caramelo de menta
te voy a pintar el cielo
rosa palo de tormenta
que si la nube revienta
amarillo el aguacero
que llueva rojo yo quiero
y que se moje sin miedo
verde de lluvia de menta
y azul añil de un lucero...."

bueno se ve claramente la confusion de colores de este hombre...

merilú dijo...

es lo que me sigue asombrando de este hombre, que siendo ciego de nacimiento sea capaz de distinguir toda esa gama de colores. Un genio.