
Desde El Pais Semanal, con esas recetas de cocina que parecían cuadros de Miró, Malevich o Kandinsky con mucho color y poco que llevarse al buche, hasta cualquier mal imitador de Ferrán Adrià, la cocina tradicional (sí, la de los huevos fritos con patatas y croquetas de jamón) ha sido vilipendiada y condenada al ostracismo.
Una pléyade de cursis eruditos de la nada, de estómagos vendidos y agradecimientos capciosos, obligó a la tortilla de patata, las judias con jamón y al flan con nata a desaparecer de las cartas de los restaurantes chic de nuestra piel de toro.
Hemos pasado de "saborear y engullir" a "observar y pasar hambre" ante un plato de "comida". Pero eso sí, con un claro coste adicional en nuestros bolsillos. Si en un menú adivinamos de qué puede estar hecho ese plato de título ininteligible, ya no tiene gracia. El problema viene cuando pedimos sin saber lo que es para no quedar en ridículo delante del maitre de turno. A ver si por los 32 euros que vale van a tener además que explicárnoslo.
Luis de la Mata (Don Benito, 1957), además de buen gusto en el escribir y masticar, nos abre el apetito con un recetario en el que mezcla el cariño y la lechuga, las risas con jamón, la caricia a feira y la alegría asada a la pimienta.
No me atrevo a juzgar la magnitud de esta obra, solo quédense con una de las muchas recetas que abundan en este libro maravilloso:
FABADA ASTURIANA CON CARIÑO
INGREDIENTES (para 4 personas)
300 gramos de Alubia Blanca (fabes), 1 Zanahoria, 1 Puerro, 1 Chorizo, 1 Morcilla, 300 gramos de Tocino con veta, 1 Hueso de Jamón, 1 pizca de pimentón y sal, mucho cariño y saber perdonar.
ELABORACIÓN:
Tras una discusión estúpida (como todas) ponemos a remojo las alubias en Agua fría la noche anterior. También se pone a remojar, en agua templada el hueso de jamón mientras se nos va pasando el cabreo.
Al día siguiente, en el que no hay motivo para seguir enfadados, en una cazuela grande ponemos las fabes junto con la zanahoria y el puerro limpios y enteros, el tocino con veta, y el hueso de jamón.
Cubrimos con agua fría y ponemos al fuego mientras nos besamos.
Después del primer hervor, desespumamos y dejamos cocer lentamente, procurando que las fabes estén siempre cubiertas de agua. Volvemos a la habitación a firmar la paz en horizontal.
Nos acariciamos.
Dejamos de acariciarnos, tiramos la ropa al suelo.
En caso de necesitarlo, añadimos agua fría en pequeñas cantidades (hablamos de la cazuela).
Introducimos la morcilla y el chorizo (hablamos de la fabada) enteros en cualquier momento pero teniendo en cuenta que hay que dejarlos cocer junto con las fabes tan sólo 20 minutos.
Una vez cocida la morcilla y el chorizo, los sacamos del cocido y reservamos.
También podemos hacer lo mismo con lo nuestro.
El caldo debe quedar espeso; para ello pasaremos unas fabes junto con la verdura del cocido y una pizca de pimentón por el pasador. Esas manos...!
Ya cocidas las fabes, se retiran del fuego y se dejan reposar 10 minutos. Nosotros descansamos si hace falta.
Una vez reposadas y puestas a punto de sal, las presentamos en la mesa en una sopera con las carnes y embutidos partidos en trozos.
Nos vestimos y disfrutamos de la comida (hablamos de la fabada).
(8/10)
COCINA EMOCIONAL. Luis de la Mata. F0z Editores. 146 págs. 16 €